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Revista DOCUMENTOS              

Junio 2008

ISSN 2013-1216

 

 

LAS RELACIONES PÚBLICAS Y

LA PARTICIPACIÓN

 

Clara Uribe  -  Manuel Palencia-Lefler

Universitat de Vic  -  Universitat Pompeu Fabra

 

Las relaciones públicas se analizan en nuestro país, en parte, desde las ciencias de la comunicación  social, y se fundamentan  en el contexto del conocimiento humano.

Relacionamos el nacimiento de las relaciones públicas con los siglos pasados, indicando como nacimiento  de las relaciones públicas el siglo XVII, fruto de la voluntad de los promotores y colonialistas de captar personas de Europa hacía la Costa del Atlántico.

Desde los Estados Unidos de América, y a partir de la posguerra, se  produjo gradualmente la extensión de las relaciones públicas al resto de occidente, primero a Inglaterra en el  1942, a la vez que las ideas de empresas, organizaciones y conceptos de las compañías americanas.

Las Relaciones Públicas han de conocer lo que necesitan las personas para poder aplicar la solución más adecuada a  sus oportunidades, problemas o necesidades. Forman parte de la gestión de la comunicación, tanto de las relaciones con sus públicos internos como externos a la organización.

La función social que desarrollan las relaciones públicas es el papel de mediador entre la organización y sus públicos. Uno de sus objetivos fundamentales es establecer una óptima información y comunicación entre los públicos y la organización, respondiendo, de esta forma, a las necesidades que tienen los públicos, tanto internos como externos, de ser informados, que tienen sus orígenes en la declaración de principios de 1906 de Ivy Ledbetter Lee: “public must be informed”.

Además de esta vertiente social de las relaciones públicas también tiene un fuerte componente gerencial que tiene como objetivo crear un entendimiento mutuo entre los públicos y la organización.

El paradigma de las relaciones públicas es: “Hacerlo bien y hacerlo saber”.

Nuestra particular interpretación de esta máxima es la de dar respuesta, a través de los profesionales de las relaciones públicas, a las necesidades comunicativas del cliente de una manera rápida, honesta y coherente. Informando a nuestros públicos o sujetos receptores de todo lo que necesiten  saber. Además añadiríamos a esta máxima hacerlo saber bien, ya que esta información se ha de emitir correctamente a la opinión pública si queremos obtener los resultados deseados.

A veces la “necesidad” con la que se enfrentan los profesionales responde al nombre de participación.

En el caso de una organización, comunidad, institución, asociación, ciudad etc.  Se busca, previa consciencia de la realidad, el camino del cambio para avanzar hacía la visión deseada, una visión común. No resolver los problemas sino trabajar, sobretodo, en lo que se está de acuerdo, planificándolo a corto y largo plazo. Permite abrir nuevos caminos a las personas para trabajar unidas, sin diferenciaciones de ningún tipo. Entre todos sabemos mucho más que cualquiera en particular.

Las diversas dinámicas de grupo nos demuestran que la solidaridad, la experiencia y el conocimiento del  grupo incrementan la satisfacción personal y, como resultado, se obtiene una mejora del rendimiento y/o  de la solución del problema planteado.

Un punto muy relevante referente a la actuación de las personas al participar en  un proceso metodológico es que se ven más convencidas, se sienten más implicadas y motivadas del acierto de las decisiones que han tomado durante  la sesión de trabajo, que  les ofrece la oportunidad de participar en el nuevo proceso  surgido.

Creemos que la imaginación y la creatividad son esenciales a la hora de aplicar una técnica, modificarla, adecuarla e incluso de generar  una nueva, siempre en consonancia con la situación específica que se ha de afrontar. Las técnicas de participación nos ayudan a realizar la detección y análisis de las áreas de mejora, cómo lo hace la auditoria de comunicación, y, posteriormente, podemos recoger sus resultados, demandas y propuestas en un programa de comunicación.

“Un programa creativo debe perseguir unos propósitos concretos, tales como: desarrollar el ingenio, aumentar la sensibilización ante determinados problemas, estimular la percepción, activar la capacidad adaptativa incentivar la búsqueda de soluciones y la toma de decisiones, promover la fluidez, la flexibilidad y la originalidad, provocar la creación de actitudes positivas hacia la transformación personal del entorno, la actitud integradora, la curiosidad, la tolerancia, la disposición al cambio, etc.” (Ricarte: 1998, 169).

Un punto a destacar de la definición de José M. Ricarte es  la búsqueda de soluciones y la capacidad del grupo de tomar las decisiones más acertadas y consensuadas entre todos. Ciertas metodologías permiten la detección, análisis y consenso de las áreas de mejora que quedaran plasmadas, al finalizar, en el  desarrollo de un plan de acción. Es decir, un programa creativo de comunicación realizado con la implicación del grupo.

La participación tan requerida en las redes sociales nos ayuda a crear opinión, intercambiar información y  apuntar tendencias sobre diversas temáticas. El fenómeno social que han creado las actuales redes sociales, con inimaginables niveles de participación nos ha sorprendido a todos, es realmente una innovación con mayúsculas. A los internautas se los compara con actores, mostrando así su nivel de interacción y participación en la red. 

En la actualidad  se cree en la necesidad de tener webs 2.0 en las organizaciones con el objetivo de favorecer el intercambio de opiniones e informaciones sobre los productos/servicios ofertados. Así como la utilización de diversas redes sociales y bloggs personales,  de todo tipo, inclusive sobre políticos y personajes diversos.

Es cierto que es difícil concebir la comunicación en general, y en las organizaciones en particular, sin el contacto humano. Las dinámicas de grupo son la base de la participación y, con sus resultados, alimentaremos los programas de comunicación que recojan los conocimientos, experiencias y soluciones que entre todos los participantes consideren que pueden ayudar a definir las actuaciones futuras, a corto, medio y largo plazo. La creatividad está asegurada puesto que no se tiene el resultado hasta el final de la sesión de trabajo. La formación del grupo, su acción, sus objetivos y sus métodos estarán íntimamente relacionados con el objeto de estudio, el cual será determinante para la elección de la dinámica de grupo más conveniente en cada caso. La relación interpersonal es la dinamo  generadora de conocimiento y  de ofrecer soluciones y visiones futuras.

A diferencia de la participación en Internet, la implicación de las dinámicas de grupo permiten no sólo dibujar tendencias sino conseguir afirmaciones fiables sobre por dónde hay que caminar en el futuro para conseguir los fines propuestos.

 

Bibliografía

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Benavides J. (1993): Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional. Edipo, Madrid.

Bertrand R. Canfield and H. Frazier Moore (1973): Public Relations: principles, cases, and problems. Richard D. Irwin. USA.

Black, Sam (1994): Las Relaciones Públicas. Hispano Europea. Barcelona.

Kirsten, Rainer E.; and Müller-Schwarz, Joachin (1998): Entrenamiento de grupos. Ediciones Mensajero, Bilbao.

Mitroff, Ian I. (1983): Stakeholders of the Organizational Mind. Jossey

Noguero, Antonio (1995): La función social de las Relaciones Públicas. ESRP-PPU, Barcelona

Ricarte, José M. (1998): Creatividad y comunicación persuasiva. Viena, Serveis Editorials, S.L. Barcelona.

Scott M. Cutlip; y Allen H. Center (2001): Relaciones Públicas Eficaces. Ediciones Gestión 2000. Barcelona.

Tous, Josep M. (1993): Comportamiento Social y Dinàmica de Grupos. Promociones y Publicaciones Universitarias, Barcelona.